Escondidos entre las pestañas
del silencio que cubre
con sus
manos de vieja hechicera
los
ojos negros
que dan
vida a la oscura madrugada.
Mis
besos mil veces encendidos
en la roja
hoguera
que
arde en la chimenea
de mi
corazón,
vence
el miedo que acosa
en la
distancia
la
pasión enfermiza del amante
celoso
y apaga
su fuego eterno, en la fuente
de miel
que
nace en cada esquina de tu boca.
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