Si
en algún momento de tu vida: los miedos,
la
soledad, los problemas cotidianos…
Hacen
que pierdes la ilusión
y
las ganas de seguir luchando. ¡No te rindas!
Puede
volver la vista para mirar las huellas
que
tus pasos dejaron en el camino
y
veras que las montañas no eran tan altas
ni
las nubes que amenazaban cada tarde
con
convertirse en tormentas, llevaban tanta agua.
Veras
que las aguas turbias
que
ayer amenazaban con inundar cada rincón
de
tu alma
hoy
corren dóciles y encauzadas
sobre
los ríos
y
arroyos que riegan los campos de tu conciencia
y
alimentan las flores
que
adornan con su color el mágico arco iris de tus ojos.
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