jueves, 16 de julio de 2015

COMO LAS TARDES DE INVIERNO




Fría, como las tardes de invierno
y distante
como el vuelo torpe de las gaviotas
en celos…
Tu mirada casi apagada
como la tenue llama de un candil
sin aceite,
se fundió tímidamente
en el opaco cristal de una sonrisa
sin carmín
y sin palabras ni explicaciones
que pudieran enredar aún más la difícil
situación,
comprendimos que nuestro amor
se marchaba para siempre, oculto
en el bolsillo
del pantalón de una madrugada eterna…






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