Como la
flor de los naranjos
que cada
primavera
abre sus
pétalos de nata
a los guiños
a los guiños
curiosos
de los rayos del sol,
tus
labios sujetos
al cordón
umbilical del llanto
por pequeños
por pequeños
imperdibles
represivos,
sueñan
sueñan
hermosas
caricias de amor,
que ocultan
tras la mirada
inocente del beso,
un mar de
dudas y temores.
Derraman
sobre las sabanas
que cada
noche
acarician sin pudor
acarician sin pudor
la
extrema
calidez
de tus nalgas,
el fuego que nace
el fuego que nace
de la
pasión de un suspiro
que se escapo de tu boca
para buscar
que se escapo de tu boca
para buscar
entre los
brazos del viento
el espejismo
el espejismo
que calme
sus ansias de libertad…

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