Entre sabanas con olor
a cuerpos
desnudos
y chinchetas clavadas
en las alas
de una bella mariposa…
Cada madrugada
me pierdo en la soledad
de un poema
que nunca será publicado
en la selectiva
y púdica editorial de tu boca.
Entre sabanas con olor
a cuerpos
desnudos
y chinchetas clavadas
en las alas
de una bella mariposa…
Cada madrugada
me pierdo en la soledad
de un poema
que nunca será publicado
en la selectiva
y púdica editorial de tu boca.
Arboles de hojas perennes y frutos de mil sabores
bañan sus pies descalzos en los ríos de aguas
cristalinas,
donde las bancadas de peces juegan con los reflejos
del sol
y besan cada mañana los labios de las gacelas
que bajan a beber luciendo sus graciosas figuras.
Manadas de animales viviendo en plena libertad
poblando un jardín, donde los manzanos
y las higueras
ofrecen a los dioses sus frutos más sabrosos.
En el centro acotado por un laberinto de plantas
aromáticas: dos caminos…
Un camino conduce a un mundo donde hombres
y mujeres viven en plena libertad.
Donde las higueras con sus frutos abiertos,
colgando de sus anchas caderas
invitan a sus visitantes
a sentir en sus propias carnes el amor,
la ternura y la pasión… En su más pura inocencia.
El otro camino conduce a un mundo: de soberbia,
egoísmo, envidias y orgullo…
Donde los zarzales y las telas de arañas
te atrapan en su vientre y te llevan a las entrañas
de un profundo abismo
donde solo hay miedo, hambre y oscuridad.
Retando a sus creadores y saltándose todas las leyes
naturales
un grupo de hombres crearon su propio dios
como herramienta para dominar a los demás.
Se adueñaron: de los alimentos, del agua...
Y esclavizaron en nombre de ese dios vengativo
al resto de los hombres obligándonos a caminar
por el camino que conduce al mundo que hoy tenemos.
Barquitos transparentes, con velas ondeando
al aire
navegan orgullosos en un vaso de cristal
compartiendo espacios
con castillos y árboles fantasmales
que a los ojos ávidos de la adivinadora
marcan el camino a seguir por consultante.
Sueños, ilusiones, esperanzas… Se entremezclan
a luz tenue de unas velas aromáticas
creando
un ambiente cargado de sentimientos a flor de piel.
Pintura de labios marcados en una taza de arcilla
donde el café
deja marcada su huella en pequeños laberintos
sin salidas.
Surcos profundos donde se enfrentan el minotauro
y el unicornio en un duelo a muerte.
Creencias, ignorancia, sabiduría, religiones
y paganismos,
crean un puzle imposible de encajar
pero que pone al descubierto nuestro miedo al futuro.
Como si todo estuviera escrito, el pasado y el futuro
se funden en un abrazo eterno, manteniendo viva
la llama que alumbra
la fragilidad de nuestra efímera y absurda existencia
Como gotas de agua recogidas
por una nube curiosa…
Hacemos un pequeño viaje
por un laberinto
sin salida y terminamos
perdidos
como náufragos, en un océano
poblado
de incertidumbre y tiburones.
Como gotas de agua recogidas
por una nube curiosa…
Cada mañana
nos perdemos en un continente
de cristal
soñando con el tacto suave
y sensual, de unos labios enamorados.
Como un reloj de arena…
Llegamos
desnudos a la vida
y vamos
gastando nuestro tiempo
cayendo
lentamente
sobre una superficie
tan frágil
como el cristal que cubre
las retinas de nuestros ojos.
Como un reloj de arena…
Llegamos
desnudos a la vida
y nos vamos desnudos
con la extraña sensación
de no haber vivido nunca.
Como un reloj de arena…
El destino puede que este escrito en las hojas
caídas de un sueño de algodón
o en las tripas de un poema en verso libre
donde las metáforas son como ríos de sangre
desbordados por el llanto amargo
de los que nunca vieron
a los dioses omnipotentes sentados en su mesa.
Caprichoso y juguetón, puede ocultarse
en la vieja mochila que porta el loco del tarot
o en las curvas oblicuas de la línea de la vida.
Puede ser las cenizas de un fuego extinguido
o la chispa
que prenda las llamas que te eleven
a un futuro lleno de nuevas ilusiones y esperanzas.
El destino puede que este escrito…
O tenerlo que escribir tú, con el dolor y la rabia
que cada día sientes ante tantas injusticias
impuesta
por los que se creen representar a los dioses en la tierra.
Desde la atalaya de mis pensamientos…
Contemplo
con cierta rabia contenida
la mágica belleza de tu cuerpo jugando
casi desnudo
entre los brazos generosos y atrevidos
de un laberinto
de besos, caricias y fuentes de piedras.
Contemplo tu cuerpo casi desnudo
rodeado
de un halo suave y tibio
que invita
a la contemplación y dan riendas
sueltas
a los deseos más impuros de mi soledad.
Desde la atalaya de mis pensamientos…
Contemplo
con cierta rabia contenida
como el sol
abriendo sus ojos
me invita a volver a la realidad cotidiana.
Para evitar las miradas indiscretas
del sol de media tarde
que suele difuminar con su aliento
las manos de los deseos
para convertirlas
en sombras alargadas y fantasmales…
Cada madrugada salgo de mi cuerpo
y vuelo
impaciente y tembloroso
sobre ronquidos
de sueños profundos y gemidos
que salen
de las aristas de los viejos
edificios
donde la luna descansa
para tomar aliento y seguir caminando.
Evitando las miradas indiscretas
del sol de media tarde…
Cada madrugada me pierdo
entre los rizos rebeldes de un sueño imposible.
Cuando las musas te abandonan
y las palabras se esconden
en los armarios del pensamiento…
Hay que contar hasta treinta.
Quitar las telarañas de los ojos
y buscar con paciencia
en los rincones donde el olvido
habita agazapado
como un león esperando su presa.
Hay que buscarla en las olas
que bañan las arenas de las playas.
En las puestas de sol
que desaparecen en el horizonte
dejando una herida
en el vientre vacío de la tarde.
En el beso apasionado de un reencuentro
propiciado
por el celestinaje de los dioses
o en el fuego de una caricia
que recorre curiosa cada poro de tu piel
y muere
en el gemido de un rio de pasión.
Cuando las musas te abandonan…
Hay que encontrarlas
y morir de amor encada rincón de su boca.
Convertidas en sombras
que al esconder
juegan
en medio de la noche…
Mis manos
se abrazan suavemente
a tu cintura
y bajan temblorosas
como tímidas gacelas
por las orillas
plateadas de tu vientre
hasta perderse
entre las olas juguetonas
que nacen en el mar de tus deseos.
La luz del universo baña tu cuerpo…
De estrellas que emigran
desnudas
buscando un rincón oculto
donde amarse.
La luz del universo baña tu cuerpo...
Mientras que el aura
de mi aliento
acaricia generosamente
tu nuca
como acaricia el viento
los labios del trigo y los almendros.
La luz del universo baña tu cuerpo…
Y un sueño de ilusiones
rompe la oscuridad de la noche
en mil pequeños trozos
llenando
la madrugada de sombras y caricias
Purificado por el fuego que arde en las calles
y plazas de los pueblos la noche de San Juan…
Quiero caminar por un sendero nuevo
con la única posesión de una vieja mochila
y el calor
que cada mañana dejan tus labios en mis labios.
Quiero caminar desnudo de los prejuicios
que gritan enfurecidos en mis oídos
llenando de oscuridad
y remordimiento cada uno de mis actos.
Romper las normas que rigen esta sociedad
que se ahoga
en un rio poblado de viejos reptiles
dispuestos
a estrangular tus sueños con sus anillos
envolventes.
Purificado por el fuego que arde en las calles
y plazas de los pueblos, la no che de San Juan…
Quiero caminar por un sendero nuevo
con en el único propósito de luchar
por un mundo más justo
donde hombres y mujeres viva en plena libertad.
Hoy quiero emborracharme contigo
y jugar al esconder
con los seres extraño que viven
agazapados
en las alamedas de mis sueños.
Quiero ser esclavo de una caricia
que me lleve
cogido de la mano por los jardines
y plazas de los pueblos
donde el rumor del agua
se funde con los gemidos del viento.
Hoy quiero dormir la siesta, a la sombra
del viejo árbol
donde tantas veces nos juramos amor
eterno.
Hoy quiero emborracharme contigo…
Te crecieron alas en las manos
y quisiste
volar libre como las cometas
que vuelan
movidas por la fuerza del viento.
Te hiciste amiga íntima del sol
y de las estrellas
que te deslumbraron con su brillo
y te sentiste
Geisha en la plenitud del universo.
Borracha de luz, entregaste tu cuerpo
desnudo
a los miles de planetas que habitan
las galaxias
del pensamiento
y a los tiburones que vuelven rojo
los mares
donde mueren ahogados
lo inmigrantes que vienen hacinados en pateras.
Te sentiste tan libre… Que de pronto
quisiste volver
a ser esclava de un beso o una caricia.
Hermana pequeña del mar
bañas con tus olas…
Los campos
fértiles del universo
los pies
fatigados de los naranjos
y las manos quemadas
de los que nunca
encontraron justicia en esta tierra.
Apagas con tus besos…
El fuego que nace
en los ojos de los hombres,
las llamas que arden
en las puertas del infierno
y las cenizas de un amor
que nunca tuvo calor en su vientre.
Te conviertes en un manantial
de caricias clandestinas…
Pero solo el aire
puede acariciar tu pelo,
arañar tu espalda
y perderse locamente enamorado
en las orillas saladas de tus playas.
Como fiel reflejo del Universo…
Cada mañana, el planeta tierra
abre sus piernas
y deja brotar de su vagina
trozos de vísceras
de un aborto que llena de miedos
a los que se creen dioses en la tierra…
Llena de miedos a los que quieren
manejar a su antojo
los designios de la humanidad
y las leyes universales
que rigen en precario la vida en el cosmos.
Como fiel reflejo del Universo…
La tierra abre sus piernas
y crea una imagen
preñada de lágrimas, llantos, y desolación.
Quizás la culpa fue mía y solo mía
por no saber
adaptarme a los momentos
que me tocaron vivir.
Pero ya es tarde para cambiar
y el ocaso
me espera agazapado
en cualquier
esquina de mí triste soledad.
Solo me queda sentarme y esperar
con la tranquilidad
que dan los años…
Que una ola de mar me acoja
entre sus brazos
y me arrastre
violentamente a las puertas del infierno
como arrastra el viento
las hojas
que como copos de nieve caen en otoño.
Hace unos días que no levanto
cabeza…
Parece como si todo el peso
del universo
con todos sus planetas
y galaxias
y sus insaciables ganas
de joder
nuestro efímero paso por la vida
hubiera
caído de golpe sobre mis hombros
hundiéndome
en este abismo donde el sol
nunca quiso saber de mi existencia.
Desde hace unos días no levanto
cabeza…
Y me pierdo en medio de la noche
buscando
consuelo, apoyo y serenidad
en el calor
apasionado de tus besos y caricias.
En el jardín olvidado donde habitan las memorias, sus raíces, aún firmes, sostienen el peso del olvido. Las hojas se tiñen de nostalgia, ...