Hoy
te pedí por favor, que no fueras
a
la fuente
que
el cántaro se podía romper…
Pero
el cántaro
no
se ha roto, el cántaro lo has roto tú
tu
orgullo
tu
ego exagerado, el creerte el centro
del
universo
el
solo mirar y adorar tu propio ombligo.
Si
algún día rompe con la prepotencia
Que
nubla tu mente
y
aflora en ti una brizna de humildad…
Me encontraras
esperándote
en cualquier lugar
donde
tantas veces
nos
besamos y nos juramos amor eterno
Hoy
te pedí por favor, que no fueras
a
la fuente
que
el cántaro se podía romper… Y se rompió.

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