Como
esos pequeños guijarros
que
mueren
abandonados
en
las cunetas
de
cualquier carretera secundaria…
Nosotros
vamos
rodando sobre una tierra
sembrada
de
espinos
y
cuchillos
que
van dejando pequeñas heridas
en
nuestro corazón
y
terminamos muriendo en el vientre
oscuro
de
la más completa soledad.
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