No
me da ningún miedo
viajar
con
una venda en los ojos
detrás
de
una ilusión sublime
que
cada noche
desaparece
en el sombrero
mágico
de
un mago en decadencia.
Aunque
después
pueda
morir abandonado
en
la cuneta
de
cualquier camino
y
derramar la última gota de sangre…
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