Preso de rabia y dolor…
Cada madrugada
desnudo
el vientre caduco
de un viejo almanaque
y atado
a los negros cabellos
de la noche
contra el frio rostro
del tiempo
tiro las tripas de un reloj.
Perdí en el juego que tú inventaste, sin comprender las reglas al entrar; moviste mis piezas, luego te marchaste, dejándome solo frente al...
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