Con todo el peso de tu ausencia
colgado de los dedos de la soledad…
Cada tarde despeinada de otoño
me siento
entre las piernas rotas de la esperanza
y me imagino una escalera
de caracol
donde cada peldaño es un nuevo reto.
Una nueva prueba a superar.
Desde abajo, veo tu imagen de diosa
griega
fundida con el aura de las nubes blancas
que vuelan como palomas
creando un mosaico de luz y libertad
en el vientre generoso ý fértil del universo.
Para subir los peldaños, solo tengo
una túnica de amor
y una espada de humildad
para ir cortando de raíz todos los obstáculos
que los dioses celosos
colocan en nuestro camino,
para mantenernos alejados el uno del otro.
Se, que no será fácil... Pero seguro que
llegare a ti.

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