Entre
gritos de dolor, miedos y ríos desbordados
de
agua y sangre
nacemos
como una herramienta
al
servicio de no sé qué dios desconocido
Nos
imponen unos padres, unos hermanos,
una
familia…
Y
nos dotan de un ego y un corazón
para
que toda la vida
sea
una continua elección entre dos caminos.
Dos
caminos llenos de pruebas, de dificultades
que
tendremos que ir superando
llevando
escondida en la mochila de los sueños
la
nostalgia de no haber elegido el más correcto...
En
uno seremos simples esclavos de nuestro ego
que
nos llevara
como
en volandas por senderos de mentiras
y
falsas alabanzas.
En
el otro seremos rehenes empedernidos de nuestros
sentimientos
más reprimidos
que
cada madrugada
nos
visitaran trayendo entre sus dedos
las
dudas que llenaran nuestras vidas de inquietudes
y
deseos de huir a un lugar
donde
poder volar libres entre las nubes de algodón
de
un nuevo sueño.
Padres,
hermanos, familia…
Son
impuestos. El camino lo elegimos nosotros.