Navegando sin rumbo fijo
entre las dudas
de ángulos muertos
de un pasado gris
como las tardes de invierno
y la incertidumbre
de un porvenir desnudo
de esperanzas y compromisos
como la agenda vacía
del vagabundo que habita
en
las esquinas de mi soledad…
Cada mañana pinto en mi cara
los labios
de una sonrisa costumbrista
y me pierdo entre las ramas
de una alameda
de miradas indiscretas
ocultando entre las nalgas
de la locura
los pequeños disparates
que nacen en el vientre oscuro
de un corazón desnudo
de sentimientos
y la indiferencia de una caricia
que de mi existencia nunca supo.



















