Dormido sobre las caricias
enhebradas
de olivos y besos…
Sobre el silencio que la siesta
duerme
la ausencia tú recuerdos traen.
Tras la higuera, hincha
su vientre
el mar desnudo y susurra
bajito
al oído del sueño,
una melodía de algas y paz...
A través del tupido velo
que cubre
las ventanas mi corazón…
La nostalgia
de tus caricias ausentes
me elevan
como un globo de oxigeno
a un lugar
donde habitan los sueños,
entre encajes
de miradas perdidas
y apariciones de fantasmas
olvidados...




















